El nivel de testosterona suele disminuir de forma gradual a partir de los 30 años, lo que se conoce como andropausia. Sin embargo, algunos hombres pueden sufrir una caída brusca o una deficiencia de testosterona por otras causas, como problemas en los testículos, en la hipófisis, en el hipotálamo, en la tiroides, en las glándulas suprarrenales, o por el uso de ciertos medicamentos, el consumo de alcohol, el tabaquismo, el estrés o la obesidad.
Algunos de los síntomas pueden ser los siguientes:
– Disminución del deseo y la función sexual
– Dificultad para conseguir o mantener una erección
– Disminución del volumen y la calidad del semen
– Pérdida de masa y fuerza muscular
– Aumento de la grasa corporal, especialmente en el abdomen
– Pérdida de vello facial y corporal
– Disminución de la densidad ósea y mayor riesgo de fracturas
– Anemia y fatiga
– Cambios de humor, depresión, ansiedad e irritabilidad
– Dificultad para dormir y apnea del sueño
– Disminución de la memoria y la concentración
– Reducción del tamaño de los testículos y la próstata
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